Luego de un sismo
como éste, siempre es bueno chequear la
vivienda para saber qué cosas deben arreglarse.
Lo primero es hacer un análisis de daños
y revisar exhaustivamente qué se cayó
y si hay o no problemas estructurales.
Cómo distinguir de manera fácil
un elemento estructural de uno no estructural:
1º Elementos estructurales: elementos consistentes,
tales como muros sólidos y elementos que
al golpearlos no suenen huecos.
2º Elementos no estructurales: tabiquerías,
tejados, cielos falsos, sistemas de aire acondicionado
e iluminación, sobrelosas, estucos y revestimientos
en general.
Se recomienda, ante la sospecha de una falla estructural,
retirar los revestimientos o estucos del muro
por ambas caras para confirmar el hecho.
Siempre es aconsejable hacerse asesorar por un
experto que determine el nivel de daños
y explique el modus operndis para las reparaciones,
materiales a utilizar y tiempos involucrados.
Realizar los trabajos con profesionales adecuados
versus “maestros chasquillas” puede
significar quizás un ahorro que siempre
será bienvenido.
No hay que dejar pasar mucho tiempo para arreglar
los desperfectos, porque mientras más tiempo
se dejen en esas condiciones, mayor daño
sufrirán dichos elementos.
Reconocer deterioro estructural a la vista
- Pilares y vigas – algo así como
el esqueleto de la misma- estén en buen
estado: que no se vea desprendimiento de hormigón,
fierros a la vista, pilares hundidos o doblados.
- Asegurarse que los pisos y cielos no presenten
fisuras ni desniveles importantes.
Cuando esto sucede, significa que hay zonas debilitadas
o que fueron sometidas a esfuerzos mayores a lo
proyectado. Si se ve luz del otro lado, eso da
cuenta de que la estructura hizo mucho esfuerzo
y se considera grave.
- Revisar si puertas y ventanas cierran bien,
ya que tienden a descuadrarse.
El descuadre de una puerta no detectado puede
provocar que una persona quede encerrada en una
habitación. Y que una ventana no se revise
causaría eventualmente que los vidrios
se rompan al más mínimo contacto.
Inspeccionar visualmente el exterior de la vivienda:
- Detectar dónde se ubican las fisuras
- Dónde hay desprendimiento de materiales
- Si la estructura presenta algún grado
de hundimiento
Si el piso de la casa o del edificio no se hundió
y el suelo resistió la presión,
se puede ingresar con tranquilidad a la vivienda.
Pasada la emergencia, es necesario pedir a la
inmobiliaria o constructor que realice un análisis
técnico de las estructuras de la casa o
edificio. Las garantías operan y sus alcances
son:
- hasta los 3 primeros años desde la entrega
del inmueble están cubiertas las fallas
de terminaciones o acabado;
- 5 años para los elementos constructivos
o instalaciones, por ejemplo, alcantarillados,
redes de gas o electricidad.
- Por último, la garantía de 10
años entra a regir cuando la construcción
presenta fallas de estructura en paredes, losas
y pilares.
Estas garantías serán cubiertas
después de una investigación y si
los daños no han sido ocasionados por el
mismo propietario.
Aunque al principio las cosas pueden ser un poco
confusas, es imprescindible tomar algunas recomendaciones,
saber cómo actuar y correr los mínimos
riesgos dentro de una vivienda que fue puesta
a tal prueba.
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